Cómo dejarse la vida en un banquillo, según Marc Berenbeck

Fuente: stickazo.blogspot.com.es.- Como resultado de la derrota de los ejércitos Aliados en la Batalla de Francia, el Gabinete francés buscó un cese de las hostilidades con Alemania. El armisticio se firmó el 22 de junio de 1940 en Compiègne. Bajo sus condiciones, el norte y oeste de Francia fueron ocupadas por el ejército alemán. La liberación de Francia comenzó el 6 de junio de 1944 cuando las fuerzas aliadas desembarcaron el Día D en las playas de Normandía.

Pero la verdadera reconciliación entre ambos pueblos no se produjo hasta el día 3 de octubre de 2012 en la localidad de Saint Omer gracias al hockey sobre patines y a un autentico crack como es el entrenador de las categorías inferiores alemanas Marc Berenbeck.

El enviado especial de Stickazo al Campeonato de Europa Sub 20 nos trae una historia que pone los pelos de punta y que demuestra que el deporte, en especial el hockey sobre patines, es un instrumento maravilloso para el entendimiento de los pueblos del mundo.
Marc Berenbeck lleva ya una temporada al cargo de las categorías inferiores de la selección alemana donde está desarrollando una impresionante labor que empieza a dar sus frutos ya que Alemania está progresando y subiendo muchísimo su nivel de su hockey. Lo que distingue al entrenador Berenbeck es la pasión y energía que trasmite a su equipo desde el banquillo, verlo es un autentico espectáculo, pero lo cierto es que toda esa fuerza la trasmite a sus muchachos y sus equipos son siempre ultracompetitivos y luchadores, lo que les hace muy difíciles de doblegar para cualquier rival.

Alemania ha sido la sorpresa del Campeonato de Europa sub 20. Pasó a la segunda fase desarrollando un juego brillante y lleno de garra que encandiló al numeroso público que muchas veces estaba más pendiente  de los aspavientos y las celebraciones de Marc que de lo que pasaba en la pista. En cuartos de final, contra todo pronostico, derrotó a la favorita Italia, selección con mucha más tradición y en teoría más potencial, por un contundente 5-2. En semis nada pudo hacer ante la todopoderosa y posteriormente campeona Portugal, siendo derrotados por un abultado 11-1, pero eso sí, luchando y dando la cara hasta al final.

En la última jornada, Alemania se jugaba el tercer puesto frente a la selección local, Francia, en un partido muy importante ya que para las dos selecciones lograr la medalla de bronce era un autentico éxito. Aupados por la afición que abarrotaba el pabellón, Francia llevó el dominio del partido hasta colocarse 2-0 en el marcador, pero Alemania espoleada por las arengas de Marc Berenbeck desde el banquillo nunca bajó los brazos y, con mucho esfuerzo y sufrimiento, lograron empatar a 2. En la jugada siguiente al empate Francia saca del medio y logra el 3-2, por lo que Berenbeck solicita un tiempo muerto y es en ese momento cuando toda la pasión que le pone al hockey le pasa factura y sufre un ataque al corazón… Fueron unos minutos eternos con todo el pabellón en un silencio sepulcral y el entrenador Berenbeck tendido en el suelo luchando entre la vida y la muerte, la tensión se cortaba con un cuchillo ya no sólo por la gravedad de lo que estaba aconteciendo sino por el personaje que la estaba sufriendo ya que Berenbeck se había ganado el cariño y la admiración de todo el mundo por su particular forma de vivir los partidos.

Afortunadamente gracias al personal médico y a que el campeonato disponía de un desfibrilador -tomemos nota- pero sobre todo a la enorme fortaleza vital Berenbeck, el entrenador poco a poco se vino arriba y se recuperó,  por fin toda esa tensión acumulada se desvaneció cuando el segundo entrenador alemán anuncio al público la recuperación de nuestro héroe estallando el pabellón en una atronadora ovación, sin ninguna duda la más merecida de todo el campeonato.

Como no podía ser de otra manera el partido se suspendió, decidiendo la selección francesa en un precioso gesto ceder la tercera plaza a Alemania, que a su vez no aceptó tal honor por considerar que Francia se lo había ganado en la pista. Al final se optó por la mejor opción, tercer puesto compartido para Francia y Alemania que dieron una autentica lección de deportividad, no creo que a ningún político o general de ambos bandos en la II Guerra Mundial se le hubiese ocurrido tan buena idea, ellos seguramente hubiesen preferido solucionarlo con otra guerra…

P.D.: Os podéis imaginar conociendo el carácter de nuestro entrañable entrenador Berenbeck que en cuanto se recuperó un poco dijo que nada de terminar el partido y que él volvía inmediatamente al banquillo. Por suerte alguien le hizo entrar en razón y se lo llevaron a descansar un poco…vaya crack!!!

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