Alejandro Domínguez, técnico del Reus Deportiu: “Me quiero ir a mi casa”

Fuente: Una percha para mi stick (Sussy Pandavenes).- Un artículo del ABC nos revela que existen diferentes tipos de lágrimas según qué las provoca. Cuando una competición acaba se dan dos ejemplos de lágrimas: las derramadas por emoción y las que florecen de la tristeza y la frustración. Este fin de semana en España nos ha tocado echar de las segundas.

Vimos las de Ton Baliu el sábado -capitán del Igualada HC- y cuando aún teníamos el corazón en un puño maldiciendo la falta de memoria del deporte nuestro míster más carismático soltó esas palabras tan duras que se nos clavaron dentro porque en el fondo sabemos que no hay marcha atrás… “me quiero ir mi a casa”.

El Sporting CP es el nuevo campeón de la Copa Cers. Los de Lisboa no lo tuvieron fácil pero supieron sacar el máximo partido a sus armas, las muchas o pocas que tenían. El club portugués disputó dos partidos con sus respectivas prórrogas con cinco jugadores. El equipo luso fue consciente de sus cartas desde el minuto uno y minimizó errores, quiso la bola y la tuvo, no enamoró pero salió campeón.

En semis eliminaron al Igualada -anfitrión de esta final four- a gol de oro sirviéndose de una falta directa cometida por el capitán Ton Baliu.  “Un partido equilibrado para que una jugada mía de mierda nos deje fuera de la final” así describía en rueda de prensa Baliu lo sucedido el sábado frente al Sporting cuando el igualadino cometió una falta sancionada con tarjeta azul y por ende directa para los lusos que la transformaron en una entrada vip para la final.

Mientras que el camino hacia la final del Reus Deportiu fue más tranquilo. Los de Domínguez se cruzaron con el Barcelos en semifinales. No pasaron grandes apuros, fueron superiores y así lo reflejó el resultado, con un 6-1 para los de Tarragona.

Foto de Luis Velasco

A Sporting y Reus les quedaba ya sólo un escalón para alzarse en el cielo europeo como nuevos campeones de la Copa Cers. Un encuentro que finalizó con tablas (2-2) con prórroga incluida. Ya en los penaltis el acierto del guarda-redes portugués Angelo Girão valió una Taça Cers. Resúmen de la final.

“Estoy muerto. Ahora mismo estoy muerto, me quiero ir a mi casa, quiero descansar… me quiero ir a mi casa” Estas eran las dolorosas palabras de Alejandro Domínguez al término del choque en rueda de prensa.

Seguramente Domínguez había soñado con otro final a su carrera deportiva al mando del Reus. Seguramente Alejandro es un hombre de fe y sabe que en la vida recoges lo que siembras y que por eso su despedida sería a lo grande. Como ha sido su estancia. Pero el deporte, y la vida también, no es matemático. A veces das y das… pero el hockey te lo devuelve a su manera. “Hemos perdido una Liga Europea en Andorra ganando 3-0, hemos perdido una Copa del rey en Blanes contra el Barça y en su momento creo que fuimos mejores pero se nos acabó la gasolina a falta de diez minutos, hemos perdido una final de Copa del Rey en Oviedo ganando 3-1 a falta de 2 minutos…y ahora hemos perdido una final en los penaltis. Yo no sé si fuimos superiores o no, lo que sé es que fuimos.  Y fuimos muchísimo, fuimos y fuimos y fuimos… buscando y buscando el partido”.

A quiénes critican su forma de ver el hockey, que sepan que puede ser o no la más acertada, pero que esa manera de jugar esFoto de Marzia Cattini también la que les ha llevado a disputar todas esa finales. Ganadas o perdidas pero finales al fin y al cabo, partidos que sólo los juegan los dos mejores, y hay que ser mejor que muchos para ser uno de los dos mejores. A quiénes abogan por un hockey más conservador que corre menos riesgos, entérense que lo que queremos los locos (ya no apasionados, ahora ya directamente nos hemos vuelto locos porque encontramos nuestro Bielsa) es ver las gradas llenas. Queremos gradas repletas como estaban este fin de semana Les Comes. El hockey de Alejandro llena pabellones, ese es el único juicio justo que se desprende del deporte.

En mi equipo yo le quiero a él al mando, y quiero un capitán líder, un capitán que asuma, un capitán humilde que sepa que pedir perdón es de valientes y un capitán tan entregado al escudo que defiende que puede cometer errores porque además de con la cabeza, juega con el corazón. En mi equipo mandaría Alejandro Domínguez y lideraría Ton Baliu.

Y ya con capitán y comandante… mi barco que lo llenen los mismos que llenaron Les Comes en esta final four. Una pequeña ciudad volcada con su pequeño equipo porque sólo de ese manera, juntos, podrán hacer grandes cosas.

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